2026

Disciplinas

1

Oración

La oración es una de las herramientas que nos acerca a las otras mujeres y donde también somos transformadas. La oración nos permite cultivar la unidad con otras creyentes a medida que oramos unas por otras.

Las madrugadas nos disciplinan, nos moldean, nos llevan a negarnos a nosotras mismas y convertirnos en discípulas de Jesús.

2

Diseño

Acompañamos a las mujeres en su proceso de conocer a Dios y Su diseño aceptando su género y el plan para ellas como creaturas diseñadas con un propósito.

Intencionalmente nos hemos comprometido en que la mujer conozca acerca de su diseño en boca de mujeres y con su testimonio de vida confirmen que definitivamente conocer el diseño divino desarrolla una vida plena para transmitirlo a otras generaciones.

3

Feminidad

Creemos que Dios es soberano y creador del universo, de la vida y que todo lo ha creado para Su gloria. Invitamos a las mujeres a que conozcan su diseño, su género, para que sea visto en el corazón de ella las virtudes, características, funciones y orden de Su Creador.

Enseñamos que todas las mujeres, independiente de su estado civil, ocupación, posición o condición social debemos modelar la feminidad en sus variadas relaciones evidenciando en su vida Cristo céntrica las virtudes de Cristo.

4

Fruto

Entendiendo que la Palabra de Dios es viva y es nuestra ancla que afirma quienes somos, de donde venimos y que propósito tenemos; estamos comprometidas en el conocimiento de las Escrituras para vivir de acuerdo a la sana doctrina, para crecer y vivir integralmente las verdades expuestas en la Palabra de Dios.

Las acompañamos a desarrollar sus dones, capacidades, talentos y liderazgo dentro de espacios de entrenamiento con el propósito de que se ejerciten en grupos pequeños y encuentros con otras mujeres en sus diferentes círculos relacionales.

5

Comunidad

Generamos espacios donde las mujeres se fortalecen, las relaciones crecen para disfrutar y caminar con otras en una relación profunda y espiritual.

Entendemos que el mentoreo nos lleva a dar fruto, pues Dios nos ha llamado a ser dadoras de vida para glorificar Su nombre. La maternidad espiritual nos permite dar a luz, criar y acompañar a otras mujeres porque toda mujer está capacitada para ser madre.